Etiqueta: Empezar a publicar
El bloqueo, el pudor y los primeros pasos. Para quien sabe de lo suyo y todavía no ha soltado nada.

Sabe la mitad que tú y tiene el doble de clientes: no es injusticia, es visibilidad
Hay alguien en tu sector que sabe la mitad que tú y tiene el doble de clientes. No es que el mundo esté mal montado: tu cliente no es del gremio y no puede saber quién es el mejor, así que llama al que le suena. Primera parte de un curso corto para dejar de ser invisible.

¿Cada cuánto publicar en LinkedIn? Entre 2 y 4 veces por semana, y por qué
No hay que publicar todos los días. El punto sensato está entre dos y cuatro veces por semana: suficiente para que el algoritmo te fiche y para que tu gente te recuerde, y sostenible durante meses. Aquí va el porqué del rango y el método para no abandonar a las tres semanas.

«Escribo fatal»: cómo publicar en LinkedIn sin saber escribir
Mucha gente que domina su oficio no publica porque cree que escribe mal. Pero un post no es un concurso de literatura: lo que se busca es tu forma de ver las cosas. Y eso casi todos lo explicamos mejor hablando que delante de una pantalla en blanco.

Cómo generar contactos y conversaciones en LinkedIn sin perseguir a nadie

Cómo escribir un buen post para LinkedIn

Me da vergüenza publicar en LinkedIn: por qué te pasa y cómo superarlo

Cómo empezar a publicar en LinkedIn desde cero

No gana quien más sabe, gana quien se deja ver
Soy Omar, el fundador de Publica Hablando. Este es el primer post del blog, así que toca presentarse: quién soy, por qué me pasé años sabiendo que tenía que publicar sin hacerlo y qué vas a encontrar aquí. Aviso: no hay gurús ni frases de calendario.

Cómo convertir tus notas de voz en posts para redes sociales

Qué publicar en LinkedIn cuando no se te ocurre nada

Marca personal para consultores: ¿de verdad merece la pena?

Por qué no publicas y no es pereza
No es falta de ganas ni de constancia. Publicar no es una cosa, son ocho pasos seguidos, y la cadena se rompe por cualquiera de ellos. Encima las ideas buenas llegan en el coche o saliendo de una reunión, nunca cuando por fin te sientas a escribir. Aquí está por qué se te mueren los posts antes de existir.