
Tu post no falló por el algoritmo: falló por un salto de línea
Escribes el post con sus frases cortas y su espacio en blanco, lo pegas en LinkedIn y ya no es el mismo. Qué le pasa al texto al viajar de una ventana a otra, por qué eso esconde tu mejor frase detrás del «ver más» y cómo comprobarlo en el móvil.
Lo escribes con cuidado. Frases cortas, párrafos separados, el espacio en blanco puesto donde quieres que la gente respire. Lo lees y te gusta cómo queda.
Lo pegas en LinkedIn y no es lo mismo. Se han juntado dos párrafos. Se ha abierto un hueco enorme donde no tocaba. Hay una línea que empieza con un espacio de más. Y la frase que tenía que enganchar ha quedado por debajo del "ver más".
No es cosa tuya. Es lo que pasa cuando un texto viaja de una ventana a otra.
Por qué el formato de texto se rompe al pegar en LinkedIn
El texto que escribes no es texto pelado. Lleva marcas invisibles: saltos de línea, saltos de párrafo, espacios. Cada aplicación las entiende a su manera.
Word y las notas del móvil usan una cosa. El cuadro de publicar de LinkedIn usa otra. Al pegar, esas marcas se traducen mal. Unas veces se pierde un salto y se te pegan dos párrafos. Otras se duplica y se abre un hueco.
Después están los caracteres. Las comillas curvas que pone tu procesador de texto, los guiones largos, algún símbolo. Al pasar pueden cambiar de forma o salir como un cuadradito vacío. Sale poco, pero cuando sale queda fatal.
El «ver más» corta donde cae, no donde tú quieres
Porque LinkedIn corta. Enseña las primeras líneas y esconde el resto detrás del "ver más".
Ese corte no cae donde tú decidas, cae donde cae según cómo haya quedado el texto al pegarlo. Si se te ha movido un salto de línea, la frase buena se queda dentro del pliegue. El post sigue estando bien escrito. Simplemente no lo despliega nadie.
Ahí está lo que de verdad te cuesta dinero. No es una errata, es que tu mejor frase queda escondida por un espacio en blanco mal colocado.
Cuatro formas de pegar el texto sin que se descuadre
Lo primero, lo que hace todo el mundo: pegar sin formato. Con el teclado, Control más Mayúsculas más V, o Comando en Mac. Entra el texto limpio, sin las marcas que traía de la otra aplicación.
Lo segundo, escribir ya pensando en el corte. Las dos primeras líneas tienen que sostenerse solas. Si tu gancho está en la línea cuatro, el gancho no existe.
Lo tercero, mirar la vista previa antes de publicar. Diez segundos. Comprueba dónde cae el "ver más" y si los párrafos están donde los dejaste.
Y lo que resuelve el problema de raíz: no pegar. Si el texto sale desde un sitio hacia tus redes, no hay traducción intermedia, no hay marcas que se rompan y lo que ves es lo que se publica. El descuadre solo existe cuando hay un viaje de por medio.
Negritas y listas: lo que LinkedIn no conserva
Hay un segundo descuadre que viene de lo mismo y que pilla a mucha gente.
Escribes en Word con negritas, con viñetas, con una lista numerada. Todo bien ordenado. Lo pegas en LinkedIn y desaparece: las negritas se van y las viñetas se convierten en guiones sueltos o en nada. LinkedIn no tiene negrita ni listas de verdad, por mucho que las veas en los posts de otros.
Entonces alguien te cuenta el truco de los generadores de texto en negrita, esos que sacan letras raras que sí se ven gruesas. No lo hagas. Esas letras no son letras: son símbolos matemáticos con forma parecida. El lector de pantalla de una persona ciega no las lee y el buscador tampoco las entiende. Estás cambiando un poco de vistosidad por dejar fuera a gente.
Si quieres separar ideas, usa lo que sí funciona: párrafos cortos, líneas en blanco y algún guion normal al principio de línea. Con eso se lee perfectamente.
En el móvil el corte llega antes: compruébalo ahí
Último detalle, el que casi nadie comprueba.
El ancho de pantalla cambia dónde cae el corte. Un post que en el ordenador enseña cuatro líneas antes del "ver más", en el móvil enseña dos. Y la mayoría de tu gente te lee en el móvil, en un hueco entre dos cosas.
Entonces la comprobación que vale no es la del ordenador. Publica, abre la aplicación del móvil y míralo ahí. Si lo que se lee antes del corte no basta para que alguien quiera seguir, corrige el principio.
Son treinta segundos. Y es la diferencia entre que te lean o que pases de largo.
Coge un post que hayas publicado esta semana y ábrelo en LinkedIn en el móvil.
Mira dónde está el "ver más". Mira qué frase es la última que se lee antes del corte. Si esa frase no da ninguna razón para seguir, ya sabes por qué ese post tuvo menos lecturas de las que esperabas.
No era el algoritmo. Era un salto de línea.


