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«Escribo fatal»: cómo publicar en LinkedIn sin saber escribir

Omar López

Mucha gente que domina su oficio no publica porque cree que escribe mal. Pero un post no es un concurso de literatura: lo que se busca es tu forma de ver las cosas. Y eso casi todos lo explicamos mejor hablando que delante de una pantalla en blanco.

Hay una razón muy concreta por la que mucha gente que sabe un montón de lo suyo no publica nada. Creen que no saben escribir. Piensan que para publicar en redes hay que tener cierta mano con las palabras, y como ellos no la tienen, ni lo intentan. Se autodescartan antes de empezar.

Si te ha pasado por la cabeza eso de "es que yo escribo fatal", este texto es para ti. Porque partes de una idea equivocada.

Publicar en LinkedIn sin saber escribir no es un concurso

Lo primero. Publicar en redes no es un concurso de literatura. Nadie que lea tu post va a puntuarte la prosa. La gente no entra a LinkedIn buscando textos bonitos. Entra buscando cosas que le sirvan, gente de la que fiarse, ideas que le hagan pensar. Un post lleno de florituras y sin fondo no le vale a nadie. Uno directo y con algo que decir, aunque esté escrito de forma sencilla, sí.

De hecho, lo sencillo gana. La frase corta, la palabra de siempre, la idea clara. Lo que la gente agradece es entenderte a la primera, no que la deslumbres. Escribir difícil no es escribir mejor. Casi siempre es al revés.

Y aquí viene lo importante. Lo que la gente quiere de ti no son tus dotes de escritor. Es tu forma de ver las cosas. Tu experiencia, tus casos, tu manera de explicar algo que dominas después de años. Eso es lo que no tiene nadie más, y eso no depende de que escribas bien. Dos personas pueden contar la misma idea. Gana la que la cuenta con su historia detrás, no la que usa palabras más finas.

Piénsalo con alguien que conozcas que sea un crack en lo suyo. Un buen médico, un buen mecánico, un buen abogado. No los admiras por cómo redactan. Los admiras por lo que saben y por cómo te lo explican cuando se sientan contigo. En redes es igual. Tu valor está en lo que sabes, no en tu ortografía.

Lo cuentas mejor hablando: del audio al post

Además, casi todo el mundo explica las cosas mucho mejor hablando que escribiendo. Cuando le cuentas algo a un cliente de viva voz, te sale claro, con tu ritmo, con tus ejemplos. En cambio, delante de la pantalla en blanco te bloqueas, borras, reescribes y al final queda peor que lo que habrías dicho en voz alta. El problema nunca fue que no supieras contar cosas. Es que escribir mete un peaje que hablando no existe.

Así que le has dado la vuelta al problema. No es que no sepas escribir. Es que estás intentando publicar por el canal que peor se te da. Cuando podrías usar el que llevas dominando toda la vida, que es hablar.

Cuentas tu idea en un audio de un par de minutos, como si se la explicaras a alguien. Ahí está todo lo que hace falta, el fondo y tu voz. Lo único que queda es convertir eso en un post, recortar los rodeos, ordenarlo, dejar arriba la mejor frase. Ese es el trabajo de un editor, y no lo tienes que hacer tú.

No necesitas convertirte en escritor para dejarte ver. Necesitas contar lo que ya sabes con tu voz de siempre. Escribir bonito no vende. Saber de lo tuyo y que se note, sí.