Habitación en penumbra con una chaqueta de traje oscura colgada en un percherero y una sudadera gris con capucha delante, y un móvil con funda verde boca abajo sobre una mesa

Tus posts suenan a robot: las 3 señales y cómo recuperar tu voz

Omar López

Está bien escrito, no tiene faltas y aun así suena a cualquiera. El texto sin alma tiene señales reconocibles y dos causas: el disfraz de «tono profesional» y delegarlo en un programa que escribe solo. Y te cuesta clientes.

Abres tu perfil, lees lo último que publicaste y algo no encaja. Está bien escrito, no tiene faltas, dice cosas correctas. Pero suena raro. Suena a cualquiera. No suena a ti. Y si a ti, que lo escribiste, te pasa eso, imagina al que lo lee de pasada.

Es uno de los grandes males del contenido en redes ahora mismo. Montones de textos que suenan a robot. Correctos y vacíos a la vez. Se distinguen a la primera, aunque no sepas explicar por qué.

Las 3 señales de un texto pulido pero hueco

El texto sin alma tiene sus señales. Está pulido pero hueco. Usa palabras que suenan importantes, sinergia, valor, potenciar, y no cuenta nada concreto. Lees un párrafo entero y no sabrías repetir qué te ha dicho, porque no te ha dicho nada. Va siempre con el mismo molde, además. La pregunta retórica al principio, la estructura clavada, la frasecita para reflexionar al final. Cuando lo has visto diez veces lo reconoces en cuanto empieza. Pero lo que más lo delata es que no hay nadie detrás. Ni una anécdota real, ni una opinión que se moje, ni un ejemplo que solo se le habría ocurrido a quien lo ha vivido. Podría haberlo firmado cualquiera.

Por qué tus posts suenan a robot: el disfraz y la IA

Lo curioso es que tú, hablando, no suenas así para nada. Entonces, ¿por qué te sale ese texto acartonado al publicar? Por dos caminos que acaban en el mismo sitio.

El primero es el disfraz. Te sientas a escribir para redes, te pones serio e intentas sonar profesional. Adoptas un tono que no es el tuyo. Se traga tu voz de verdad y la cambia por la que crees que toca en internet. Sale correcto y muerto.

El segundo, cada vez más común, es dejárselo a un programa que escribe solo. Le pides que te haga los posts y te los suelta en un momento. El problema es que esa máquina no ha pisado tu trabajo en su vida. No tiene tus historias ni tu forma de ver las cosas, así que rellena con lo genérico. Sale rápido y sale a robot, porque es que lo es.

Y esto no es solo un problema de estilo. Te cuesta clientes. A la gente no le interesa que una máquina le explique algo, para eso ya tiene un buscador. Lo que busca en ti es a una persona. Alguien de quien fiarse, con quien conectar, cuya forma de pensar le convenza. Si lo que publicas no transmite que hay alguien detrás, no hay conexión. Y sin conexión no hay confianza, y sin confianza no hay cliente.

Cómo recuperar tu voz: háblalo y cuenta lo que solo tú sabes

La buena noticia es que tu voz no la has perdido. La tienes intacta. Solo la apagas al escribir. Así que el arreglo pasa por dejar de apagarla.

Prueba una cosa. En vez de escribir tu próximo post, imagina que se lo estás contando a un cliente sentado enfrente. Cómo se lo explicarías, con qué ejemplo, con qué palabras. Eso, tal cual, es tu voz. Directa, concreta, con tu gracia. Justo lo que se pierde cuando te pones el disfraz.

Y cuenta lo que solo tú puedes contar. El proyecto que salió mal, la lección que aprendiste, tu opinión después de veinte años. Cuando un post lleva eso dentro es imposible que suene a robot, porque no lo podría haber escrito nadie más.

El truco más directo para que suene a ti es literal. Hablar. Cuando cuentas algo en voz alta no te sale el tono acartonado, te sale tu forma natural. El reto es que hablar no es publicar, porque un audio tiene rodeos y desorden. Ahí hace falta un editor que recorte y ordene lo que dijiste sin cambiarte la voz ni meterte palabras que no son tuyas. La diferencia entre eso y un programa que escribe solo es total. Uno le da forma a lo que tú ya has dicho. El otro se lo inventa por ti. Solo el primero suena a ti, porque el fondo es tuyo.